Comunicado de Prensa

COMUNICADO DE PRENSA

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El Intrusismo: Práctica Común en la Sexología 

¿De verdad se pretende la profesionalización?

Ciudad de México, 10 de Mayo de 2018
Fuentes: Diario La Región, Revista Profesionale.s
Adaptado por: Irene Torices Rodarte

No todas las personas conocen el significado de éste concepto, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española el instrusismo se refiere a el “Ejercicio de actividades profesionales por persona no autorizada para ello. Puede constituir delito”.

Quizás, hemos visto reportajes, escuchado debates y leído artículos, sobre el problema del intrusismo profesional y podemos hacernos una idea de como afecta a la mayoría de las ramas profesionales.

Los datos más alarmantes los encontramos en el terreno de la medicina, donde se pone en juego la vida de una persona. Evidentemente, cuando la actuación de un falso “profesional de la medicina”, sin la titulación oficial o un masajista que actúa como fisioterapeuta ponen el riesgo la integridad de quién confia en su palabra y se pone en sus manos para atender sus dolencias, en general mostramos nuestra desaprobación, manifestando nuestra más absoluta indignación e intolerancia. Pero, la verdad es que “los intrusistas” se encuentran en todas las áreas de nuestra vida cotidiana y en algunos sectores no somos tan exigentes como en la sanidad .

¿Cómo podemos darnos cuenta del intrusismo profesional en la Sexología? Es necesario un cambio de mentalidad y evaluar la dimensión real del problema al que costará poner fin si no disponemos de normas y protocolos que sancionen lo ilegal.

La realidad es que el intrusismo profesional, se encuentra tipificado en el Código Penal Federal mexicano, cuya ultima reforma publicada se refiere al 9 de Marzo de 2018 y que en su Capítulo VII relativo a la Usurpación de funciones públicas o de profesión y uso indebido de condecoraciones, uniformes, grados jerárquicos, divisas, insignias y siglas, refiere en su artículo 250 que, “se sancionará con prisión de uno a seis años y multa de cien a trescientos días a quien:
II.- Al que sin tener título profesional o autorización para ejercer alguna profesión reglamentada, expedidas por autoridades u organismos legalmente capacitados para ello, conforme a las disposiciones reglamentarias del artículo 5 constitucional.
a).- Se atribuya el carácter del profesionista
b).- Realice actos propios de una actividad profesional, con excepción de lo previsto en el 3er. párrafo del artículo 26 de la Ley Reglamentaria de los artículos 4o. y 5o. Constitucionales.
c).- Ofrezca públicamente sus servicios como profesionista.
d).- Use un título o autorización para ejercer alguna actividad profesional sin tener derecho a ello.
e).- Con objeto de lucrar, se una a profesionistas legalmente autorizados con fines de ejercicio profesional o administre alguna asociación profesional”.

Pero, ¿cuáles son las causas de la existencia y proliferación de este fenómeno? Algunos expertos entienden que se debe a una falta de control en dos sentidos. Por una parte en lo referente al acceso a la profesión, donde pueden hacer una función de detección muy importante los COLEGIOS PROFESIONALES. Y en segundo lugar, con respecto a las homologaciones de títulos en personas procedentes de otros países.

No obstante, en algunas áreas es muy sencillo confundir a quién solicita y recibe el servicio. O incluso, sin confusión alguna, el mismo receptor lo acepta.

Tenemos ejemplos a diario en el ejercicio de la sexología, donde sabemos de colegas que sin contar con una formación especializada en un área específica, por ejemplo, la ATENCIÓN A PERSONAS CON DISCAPACIDAD se aventuran a “formar profesionalmente” a nuevos especialistas o, a atender las demandas de este colectivo por el simple hecho de contar con una cédula que les acredita como sexólogos educadores o clínicos y por pensar que la experiencia adquirida en la “atención a algunos casos”, resulta suficiente para prestarles servicios en sexualidad.

No podemos enumerar todas las faltas que existen en el ejercicio profesional de la sexología y que incrementan los daños del intrusismo profesional. En este colectivo parece ser que “cabe todo” si con eso conseguimos ahorrarnos unos pesos.  ¿Cualquier sexólogo o sexóloga puede ofrecer terapia de pareja sin problema?, ¿atender las necesidades específicas de cualquier discapacidad en cuanto a su sexualidad se refiere?, realizar peritajes para la reasignación sexual o de género en el caso de personas transgénero o transexuales? Aparentemente, parece que sí, o al menos esto nos demuestra la realidad actual.

Ahora bien, ¿qué pasa si nos encontramos con alguna incidencia? ¿Sabremos reaccionar a tiempo? o ¿actuaremos con la prudencia suficiente como para protegernos ante el peligro y además evitar el ataque sin vulnerar ningún derecho fundamental?

En el caso de que las respuestas a estas preguntas sean negativas, ¿a quien debemos exigir la responsabilidad? ¿al profesional?, el cual asume realizar funciones para las que no se ha formado; ¿a la institución que le formo?, por no exigir a sus egresados respetar la especificidad profesional de su titulación específica; o ¿al propio cliente, consultante o paciente?, el cual asume recibir un servicio de menos calidad a cambio de un menor pago.

A pesar de que la Ley Reglamentaria del Artículo Quinto Constitucional, relativo al ejercicio de las profesiones, es puntual en relación a las obligaciones de los profesionistas y a la función que tienen los Colegios Profesionales respecto a la regulación de quienes ejercen en este caso la sexología en cualquiera de sus diferentes ramas, lo real es que poco o nada se hace.

Pero esto no es todo, ¿qué se puede hacer con un informe que ante los Colegios Profesionales no recibe respuesta o intervención ninguna?, ¿exigir al Colegio la investigación que permita acreditar al profesional antes de contratar sus servicio?, ¿el contratante es víctima de un engaño?, ¿se desconoce por completo que profesionistas son capaces de encarar un servicio particular?. O ¿quizás los Colegios de Profesionistas también optan por la mayor oferta económica y la permanencia de sus agremiados?

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