Comunicado de Prensa

COMUNICADO DE PRENSA

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A tres años de la cartilla de Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos de las Personas con Discapacidad…

… ¿Cantamos: «Todo Cambia» o «La Vida Sigue Igual»?

Por: Irene Torices Rodarte

En el Censo 2020, el INEGI (2021) contó en el rubro de discapacidad a 20 millones 838 mil 108 personas, una cifra que representa el 16.5% de la población de México, personas que en su mayoría han sido discriminadas y excluidas de sus derechos. Esto incluye sus derechos sexuales y reproductivos, lo que les impide tomar decisiones sobre su cuerpo y la forma de experimentar su sexualidad, lo que conlleva a generar situaciones de violencia física, psicológica y sexual.

En este contexto en agosto del 2018 se publicó la cartilla de derechos sexuales y derechos reproductivos de las personas con discapacidad, la cual se desarrollo con dos enfoques, el primero el Modelo Social que fundamenta que todas las personas son iguales independientemente de su deficiencia física, mental, sensorial o intelectual a largo plazo, y el segundo el reconocimiento de sus Derechos Humanos, que promueve un campo de acción fundamental para las personas con discapacidad en la toma de decisiones que inciden en distintos ámbitos de su vida, considerando a las personas con discapacidad en igualdad de condiciones y como titulares de derechos capaces de decidir de manera libre, con plena autonomía e independencia sobre su cuerpo y la forma de experimentar su sexualidad.

La sexualidad, es un eje primordial en la vida de las personas en todas las etapas de la vida. El ejercicio y disfrute pleno de la misma es fundamental para el bienestar físico, mental y social. Partiendo de esta premisa es indispensable garantizar en su totalidad la libre expresión y ejercicio de la sexualidad en las personas con discapacidad, toda vez que es un derecho.

De esta manera, la Cartilla de los Derechos Sexuales y Reproductivos de las Personas con Discapacidad pretende contribuir a potencializar el pleno goce de los derechos humanos de mujeres y hombres con discapacidad, y desde una perspectiva de género, coadyuvar a la igualdad.

Están por cumplirse tres años desde que aplaudimos la publicación de la misma, y también de espera para que lo dicho en este documento empiece a ser realidad, tanto para las personas con discapacidad como para sus familias y quienes les prestan algún servicio.

Más allá de la difusión de la misma por parte de los organismos de la sociedad civil, intentando que tenga formatos accesibles para los diferentes colectivos de personas con discapacidad, del seguimiento que ha hecho el INMUJERES a estas acciones, y de la promoción de espacios de discusión a través de la «virtualidad» a la que nos ha llevado la pandemia derivada del Covid-19, la realidad es que no hay mucho que festejar.

La justificación (que para mi sigue siendo la excusa permanente), es la falta de presupuesto para garantizar la formación de recursos humanos en discapacidad y sexualidad que promuevan servicios de educación integral en sexualidad en los espacios educativos públicos y privados y, la atención integral a la salud sexual y salud reproductiva de todas y cada una de las personas con discapacidad de nuestro país.

Y para muestra, me permito compartir un correo recibido ayer de los muchos que en tres años (y más) han pasado por nuestra bandeja de entrada: «Me he puesto en contacto con ustedes porque quisiera saber si me pueden guiar, estoy en un proceso de buscar ayuda de un ginecólogo, pero lamentablemente tuve una experiencia un poco limitante con la primera persona con la que acudí, no me supo dar mucha información y tampoco quiso checarme físicamente. Entonces quisiera saber si ustedes me pueden orientar para poder tener los datos de alguna ginecóloga o ginecólogo que esté capacitado o tenga un poco más de apertura hacia la discapacidad. Sería muy útil y necesario para mi, ya que no he teniendo nunca ningún tipo de guía sobre esto».

Nuestra respuesta fue esta: «Lamentablemente la ginecóloga que apoyada a PCD en nuestro grupo se retiro hace un par de años y no hemos encontrado alguien que ofrezca la atención que ella daba, respetuosa, sensible, inclusiva y profesional. Seguimos en la búsqueda y le haremos saber en cuanto encontremos quien cumpla con el perfil que requerimos».

Si lo anterior no da cuenta de la urgente necesidad que existe, para capacitar al personal médico y educativo PROFESIONALMENTE en temas de discapacidad y sexualidad, quizá quien siga pensando que el país de Oz puede ser real, debe hacerse una revisión psiquiátrica…

… disculpen, olvide que la discapacidad psicosocial adolece de un mayor estigma.

*Imagen: INMUJERES, 2018

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